El gran violinista PAGANINI, apareció un día ante su auditorio, y al terminar el público de aplaudirle, se dio cuenta de que le había sucedido algo a su violín. Lo miró por unos momentos y vio que aquél no era su afamado y valioso violín.
Por unos segundos se sintió paralizado, pero inmediatamente volvió y dijo su audiencia “que había sucedido un equívoco y que no tenía su propio violín”. Retrocedió hasta detrás de la cortina, pensando que aún estaría su violín donde lo había dejado, y descubrió que alguien se lo había robado y había dejado aquel viejo en su lugar. Permaneció por un momento detrás de la cortina y después salió delante del auditorio y dijo:
“Señoras y Caballeros: Quiero probarles que la música no está en el instrumento, sino en el Alma”. Y tocó como jamás había tocado antes. Y de aquel instrumento de segunda mano, fluyó tal música hasta que la audiencia empezó a aplaudir con tal entusiasmo, que no era posible describir, sólo porque el hombre les había revelado que la música no estaba en el violín, sino en su propia alma.
CONCLUSIÓN:
La misión de todo artista, es revelar que la música y la pintura no consisten en condiciones, ni en cosas, ni razas, ni apariencias sino la música y los colores de la vida están en tu propia alma.
Vive feliz, armónicamente al ritmo y a la luz de tu corazón.
Jose TRAUB Bauer





